Niveles (Eco)lógicos del Aprendizaje

Cambio Hacia la Sabiduría
Niveles (Eco)-Lógicos del Aprendizaje

La palabra ‘aprendizaje’ denota cambio de cierto tipo. ¿Qué tipo de cambio? Buena pregunta. El Cambio denota procesos y los procesos tienen ue ver con el ‘cambio.’ El proceso puede acelerarse, retrasarse, o cambiarse en diferentes direcciones. Conviene ordenar ideas acerca del aprendizaje.

¿Qué te sucede cuando “aprendes”, y cómo distingues el aprendizaje de otros eventos mentales? Al aprender sufres una transformación que va mas allá de tu herencia genética, superándola. Sólo hay aprendizaje si desarrollas una capacidad más allá de tus límites heredados.

Gregory Bateson clasifica los tipos de aprendizaje según la magnitud (o calidad) de esas transformaciones transgresoras de los límites naturales. En el nivel más rudimentario solo hay acopio de información y ausencia de transformación. En el más sofisticado, hay un desencadenamiento profundo de cambios personales, aún en ausencia de nueva información. En el primero falta el aprendizaje, mientras que en el último lo hay en grado superlativo. Esta manera de ver el aprendizaje desafía la pedagogía dominante occidental moderna.

Aprendizaje Nivel Cero
Recibir Información

Comprende la mera “recepción de información, sin que se produzca cambio en el receptor. Incluye casos en que la reacción frente a eventos o estímulos externos se presenta como invariable y estereotipada.”

No hay aprendizaje porque sólo se recibe información sin que se transforme la persona, su pensar, su sentir o su conducta. No hay nada original y distinto a lo rutinario. Cuando los alumnos de secundaria esconden la información de historia para copiarla en los exámenes -como hacían de pequeños, no han aprendido nada.

Por bien que salgan en los exámenes, sólo repitieron información. Conducta sabida y aprendida años atrás: ¡Usa la información para pasar exámenes! Pero aprender es transformarse, transmutar la información en nueva organización vital y en acción original (incluyendo acción la pensante, y los nuevos actos de pensar).

Se llama Aprendizaje Cero, a la recepción de información en un evento externo tal como una clase de historia. Los eventos similares (otras clases de historia) incluyen el mismo tipo de información, usada en el mismo marco de acción (pasar el exámen).”

El mal uso del término viene de un programa cultural que considera el resultado del aprendizaje como “cosa”: „El Conocimiento“, que se deposita en el cerebro como dinero en un banco. Los exámenes contabilizan (miden) „cuanto“ sabes.

Los cambios producidos por el verdadero aprendizaje no se manifiestan en nuevas “cosas sabidas“ dentro del cerebro, sino en nuevas capacidades en el pensar, en el sentir, en el hacer y en el interactuar. La lógica tiene peso y el criterio de cambio fundamento.

Si almacenar información en el cerebro constituyera aprendizaje, las computadoras “aprenderían” cada vez que grabas algo en el disco duro y tu cuaderno “aprendería” con cada nuevo apunte. Se confunde la “memoria”, un principio pasivo, con el “aprendizaje”, un principio activo.

Hay un error lógico equivalente si confundes “comida” con “alimentación”. Alimentarse consiste en transformar alimento en energía, no en almacenarlo en el estómago.

Un proceso sano de alimentación comprende la excreción de los desechos inservibles (80 % o más del volumen ingerido), Un proceso sano de aprendizaje comprende un abundante olvido mas que una gran memorización.

La conclusión parece paradojal, pero tiene la lógica y el fundamento necesarios. La pedagogía dominante interpreta como „ausencia de aprendizaje“ cuando hay olvido!

Aprendizaje Nivel I
Garrote y Zanahoria

En clase de historia, las estrategias de un general le sugieren a un alumno, una ingeniosa estrategia personal de conquista amorosa, y la pone en práctica. Aunque en el examen, olvide el nombre del general y la fecha de la batalla (los desechos excretados tras su aprendizaje), el alumno aprendió, porque usó la información en forma creativa para transformarse, energizarse mentalmente, repensar y readecuar su acción,

Si le va bien en su conquista, probablemente se despierte su curiosidad por conocer las estrategias de otros generales, y termine aprendiendo más
historia (y más de la historia) que los demás. Si le va mal en su conquista, el fiasco puede despertarle una reflexión acerca de generales y estrategias, y una actitud crítica ante la historia.

Esto podría tener gran utilidad pedagógica según los cánones de la modernidad. Para disfrutar de esa utilidad, hay que utilizar el “error fecundo”, Esta posibilidad se vuelve inaccesible dentro del régimen de “exámenes” de conocimientos, pues estos se basan en una búsqueda sistemática del error, que sólo indica que el alumno sacó una “cosa equivocada” de su cerebro o, no encontró cosa alguna que sacar. Las personas encerradas en el nivel cero del aprendizaje carecen de la posibilidad mental de “equivocarse fecundamente”.

Pero el alumno del ejemplo ha roto esas cadenas. Dispone de dos alternativas de acción con la información recibida, y en una de ellas tiene acceso a la „fecundidad del error“. Tiene la libertad de escoger entre más de una alternativa de activación de la información recibida en clase, así como de usarla a discreción.

Ha descubierto que le sirve para sacarse sietes dentro de la clase, y también para engatusar una chava en los recreos. Puede desplegar, manipular, y vivir la información recibida, de maneras distintas -dentro o fuera de su cerebro y en función de diversos objetivos vitales. Empieza a descubrir que eso que piensa, mueve y opera en la vida, esa eficaz energía en acción llamada “mente”, trasciende al sistema nervioso central, mediante circuitos sociales y hasta ecológicos más amplios.

“Eso que llamamos “mente” es algo inmanente no solamente en cauces de información localizados dentro del cuerpo, sino también en cauces externos que discurren por toda la sociedad y la ecología planetaria” (Bateson 1987)

El alumno ha accedido a un primer nivel de genuino aprendizaje: Aprendizaje Nivel I. El individuo rompe con el molde habitual de utilización de la información, y lo usa de manera novedosa y en contextos distintos al de su recepción. Si ese alumno sigue debatiéndose entre las opciones de usar la información histórica para contestar las pruebas, o para desplegar campañas amorosas; quedará atrapado en el Aprendizaje I.

La permanencia en este nivel se define como la incapacidad de hacer algo más con la información que usarla para orientar la acción dentro de un conjunto cerrado de alternativas. En este caso la disyuntiva entre “exámenes o amor.” Aquí la persona puede sufrir cierta transformación, y su acción gana en creatividad y se hace menos mecánica que en el caso del aprendizaje cero. Pero lo limitado y repetitivo de las situaciones dentro de las cuales aplica la información, a la larga le impide desplegar y diseminar lo aprendido en su vida y en el mundo.

La habituación y el condicionamiento pertenecen al nivel de Aprendizaje I. Incluye el aprendizaje animal por repetición y todo aprendizaje que use el método de premios y castigos, (la zanahoria y el garrote de la fábula). Las estrategias educacionales basadas en estos métodos efectivamente producen aprendizaje, pero en un andamiaje de acostumbramiento, y en forma análoga al entrenamiento de animales. Las capacidades de aprendizaje así desarrolladas no se diferencian de las de los tigres de los circos o de los perros de Pavlov.

Aprendizaje Nivel II.
Aprender a Aprender

Supongamos que el alumno innovador, con su único conjunto de alternativas, se da cuenta que no tiene por qué escoger entre lecciones aplicables a las pruebas o lecciones aplicables al amor, sino que las clases de historia le podrían servir para orientar su acción en otras situaciones, y de muchas maneras.

Decide anotar las posibles utilidades que los incidentes históricos relatados en clase, le podrían rendir en otros aspectos de la vida. De un incidente extrae una táctica para que le suban la mesada, de otro una estrategia para ridiculizar a un matón que lo atormenta, de un tercero una manera de mejorar sus marcas en deporte, etc. Luego empieza a poner a prueba esas ideas… ¿Qué logra ese alumno? Evidentemente el nivel de atención en clase o de investigación en casa requerido, redundará en un salto en su aprendizaje y en su dominio de la materia. Además de aprender mucha historia, logró algo más significativo: Aprender a Aprender historia, o de la historia. Si persevera, reunirá un rico compendio de estrategias para aprovechar mejor las clases de historia.

El nivel de Aprendizaje II, o de ‘Aprender a Aprender. se define así porque la persona aprende una materia o destreza (“historia”, en este caso), y porque se vuelve más diestro en el arte de aprender. Está Aprendiendo cómo Aprender la historia y qué aprender de ella. „Descubre los contextos múltiples de la solución de problemas y del aprendizaje.

Cuando, en una situación de aprendizaje, adquieres el saber o la destreza buscada, y ademas logras hacerte más diestro en adquirirlas, por adecuar el aprendizaje a distintos contextos, puedes hablar de Aprendizaje II: Aprendiendo a Aprender. Aprendes mejor (tornándote mejor aprendiz) y escoges mejor qué y cómo aprender. Personas en este nivel tienen opciones de aprendizaje expansivas y flexibles.

Este nivel de aprendizaje nos distingue como humanos. Su riqueza, complejidad y flexibilidad ha sido responsables de casi todos los logros del homo sapiens. La capacidad de Aprender a Aprender, por paradoja, se da en forma indirecta, en los márgenes de la educación formal, mas que como su consecuencia.

Aprender a Aprender aparece como subproducto del sistema educacional, y escapa a su intencionalidad y control. Las cualidades que constituyen la materia prima esencial del educador, hacen la experiencia, coherente y le dan sentido. Estos hábitos pueden considerarse subproductos del proceso de aprendizaje.

El profesor enseña a sus alumnos a tocar el violín, mas cada uno Aprende a Aprender a tocarlo por cuenta propia. Por esa razón unos aprenden más rápido que otros, con cada nueva lección. Esto señala la impotencia del maestro (o de la pedagogía) para modificar ritmos distintos de aprendizaje. Se les atribuye a la pereza, o a la presencia o ausencia de “dones naturales”. Explicación absurda ya que por definición solo hay aprendizaje si hay trasgresión de los dones naturales.

Aprendizaje Nivel III
Hacia la Sabiduría

El nivel de Aprendizaje III tiene su propia forma de instalación. En este nivel ocurre la socialización y la inserción dentro de una cultura o paradigma intelectual (científico, artístico, profesional, etc.). La persona se habitúa, a pensar y actuar de diversas maneras, pero siempre dentro del marco cultural o paradigma que la cobijan.

Aprendemos a Aprender nuestros diversos saberes y destrezas en determinadas “Gestalten”, o concepciones del mundo que dan patrones ordenadores al aprendizaje. Desarrollas tus modelos de pensamiento y acción a partir de las alternativas ofrecidas por la “Gestalt” preponderante en el lugar y tiempo donde naces. En el mundo globalizado del siglo XXI, tu aprendizaje y acción se moverán dentro de esa Gestalt globalizada.

El paradigma global en la cultura occidental viene de la racionalidad que no encuentra el valor de la acción en la acción misma (o el goce directo de sentirse vivir), ni el valor del aprendizaje en el saber mismo (el goce directo de comprender). Lo encuentra en fines y objetivos ulteriores de beneficio, ganancia y “éxito”.

Aqui puedes aprender mucho o poco, fulgurar con creatividad o perderte en el anonimato. Pero lo haces dentro de un horizonte mental que olvida el valor intrínseco de la curiosidad pura, y la inquietud por conocer los procesos de la vida y el cosmos. Esa curiosidad pura, representa el “paraíso perdido” del hacer puro -sin finalidad, como en la primera infancia.

Al contemplar las dramáticas consecuencias planetarias de la racionalidad, hay que preguntarse como librarse de la socialización, es decir como desestructurar los hábitos perceptuales del Aprendizaje II, y como reformar la Gestalt hoy dominante.

Esta resolución puede tomar muchas formas, algunas peligrosas. En algunos casos puede colapsar mucho de lo aprendido en el nivel II, revelando la simplicidad original. Quizá algunos obtengan una habilidad para concentrarse en las minucias de la vida. Cada detalle del universo aparece, proponiendo una vista de la totalidad.

Esa vuelta al paraíso, se llama Aprendizaje III, ‘Aprender a Desaprender’ o “cambios hacia la sabiduría”. Se trata de una completa desestructuración de lo aprendido (y de las formas de aprender) en el nivel de Aprendizaje II. Bateson recomienda: „Mejor volvernos hacia las pautas de aprendizaje implícitas y explícitas en otras culturas del planeta… Puedes ampliar tu repertorio de estos misteriosos hábitos añadiendo aquellos desarrollados por culturas diferentes de la tuya“.

Bateson tiene razón. Hay una extraordinaria sincronicidad entre su pensamiento y las ideas sobre el aprendizaje de otras culturas remotas, como la cultura clásica china y algunas culturas prehispánicas.

Así explica el maestro y filósofo mapuche Armando Marileo el “Tercer Nivel de la Perfección”, en su clasificación ancestral del saber, desarrollada desde hace miles de años de manera independiente de la filosofía occidental:

El nivel tres requiere un esfuerzo sobrehumano. Representa el ascenso máximo de este conocimiento, que significa volverse niño a lo natural. Lo puedes llegar a lograr, pero con un gran esfuerzo, además tienes que estar influido y participar de los espíritus en todos los niveles, incluso en el nivel uno.

Los espíritus participan en todo este proceso. Pero en este nivel tres participan aun más, porque conversas directamente con los espíritus, puedes ver y percibir lo no visible, ya no basta con la percepción“. (Armando Marileo, 2003)

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