Cada vez hay más conocimiento del trabajo de Bert Hellinger en el medio de las psicociencias. En 1993, Gunthard Weber editó el libro “Felicidad en Pareja” y con ello el trabajo de Bert Hellinger, que hasta ese momento era solo conocido por unos cuantos ‘iniciados’ en el mundo de la psicoterapia, se hizo conocido internacionalmente. Hoy en día, ya no es un ‘tip’ para ‘insiders’. Se le llama: “el Fenómeno Hellinger”.
Estas consideraciones pretenden algo más que describir una forma de terapia de rápida expansión y de la popularidad de crecimiento exponencial que goza su protagonista. Hablar del ‘fenómeno Hellinger’, incluye también las reacciones que despierta en su entorno. Elemento esencial del fenómeno en discusión, es que podría ser llamada ‘controversia’. El debate sobre Hellinger tiene una serie de características que se diferencian de la mayoría de las discusiones.
En este análisis son interesantes no solamente los aspectos del contenido sino que también es especialmente interesante la forma en que esto sucede. En una última instancia forma y contenido no pueden ser consideradas en forma aislada una de otra. La forma en que se discute sobre el ‘Fenómeno Hellinger’ es una parte esencial de su trabajo.
El Tabú
Discutir abiertamente sobre su trabajo y tomar posición a favor o en contra, no ha sido algo natural ni obvio hasta hace poco. En 1997 Bernhard Trenkle decide entablar una discusión sobre su trabajo: Publica tres artículos controversiales en la edición de Abril de “Hypnose und Kognition” que rompen la muralla del silencio. Como iniciador de esta ronda de discusión, menciona en su introducción, que le fue bastante difícil conseguir esos trabajos. La mayor parte de los colegas a los que les pidió contribuir, dudaron bastante el iniciar una discusión sobre Hellinger en público. Y la razón no era seguramente que les faltara que decir. Todo lo contrario. Hellinger era -según Trenkle- el tema principal dentro del círculo de colegas entrevistados. Claro que se discutía sobre él, pero en forma informal y a trasmano, nunca en público. Las discusiones eran acaloradas y vivas durante las pausas de café en seminarios y congresos, pero nunca en forma escrita.
El recato no era tanto el de tomar una posición determinada hacia su trabajo, la resistencia principal era la de involucrarse en una discusión con él. La característica principal del Debate Hellinger era por lo tanto, que no había Debate Hellinger; por lo menos en la forma usual. El caso Hellinger parecía cumplir con el doble paradójico típico de los tabúes: Presencia-Ausencia. Intocable y Omnipresente.
Los Ataques
¿A qué se debe esto? ¿Qué diferencia hay entre Hellinger y otros terapeutas que lo coloca en una posición de personaje intocable?
El tabú se ha roto: Ya se discute sobre él. En público y firmando con el nombre propio. Ya se publica en órganos de diferente cobertura lo que se maduró bajo la superficie por media década.
Ha aparecido la disposición de discutir sobre él y su trabajo. Ya se le ha criticado por desconsideración y falta de respeto hacia sus clientes. Sus aseveraciones han sido calificadas de autoritarias, dogmáticas, apodícticas y fundamentalistas. Su actitud se considera como un renacimiento de un sistema de valores conservadores que se creían desaparecidos hace tiempo. Un cliché chauvinista de roles que desemboca en una jerarquía de creencias de dominio estabilizador. Ataques menos frontales construyen argumentos semánticos para hacerlo aparecer como pregonador de feria que propaga un trabajo de “consolador de almas”, o para Talkshows de televisión. Con estas asociaciones colocas a Hellinger en una situación donde no quieren evaluar su trabajo de ninguna manera. (Como hicieron Fritz. B. Simon y Arnold Retzer en ”Psicología Hoy” 7/98) Cómo entre científicos sobrios se rechaza de antemano cualquier forma de crítica, se consideran las aseveraciones descriptivas sobre Hellinger como un puro acto de aclaración para el usuario.
Cuestión de Estilo
¿Cuál es la imagen de Hellinger que sus adversarios describen al unísono? ¿Qué es lo especial que tiene este hombre, que hace que sus críticos lo quieran convertir en la caricatura de un Guru, Maestro de la sugestión y envuelto en un manto de omnisciencia divina? ¿Por qué le achacan una y otra vez críticas estereotipadas de intransigente absolutismo?
Una razón es confundir su forma de trabajo con los Principios que desarrolló y con los cuales trabaja. Una confusión que Hellinger mismo aclara una y otra vez. Se confunde su estilo con la esencia de su trabajo. El hecho de que esta confusión aparezca una y otra vez, se debe a varios factores diferentes que se traslapan. Una evaluación apropiada depende de la manera en que descubras y ordenes esos múltiples factores del “Fenómeno Hellinger”.
Lo primero es la forma del medio en el cual Hellinger confronta a su público: Por un lado, seminarios públicos que lo presentan en ‘vivo’ en el escenario. Por otro lado, el amplio espectro de difusión a su trabajo a través de los numerosos libros que documentan sus talleres o que transmiten en una forma más o menos literal la esencia de su posición. La primera diferenciación que hay que hacer aquí, es entre palabra y letra.
Justamente esta diferencia es la que se ignora a menudo. En ciertos contextos, esta diferencia no juega un papel central ni presenta una gran dificultad para la comprensión del trabajo. Este es el caso de la documentación de práctica que se utiliza para ilustrar y hacer accesible una descripción del método y de la teoría. En muchas escuelas de psicoterapia es práctica común describir un método y comentar sus fundamentos teóricos, para hacerlo mas comprensible por medio de casos específicos. Por lo general un método se presenta para fines pedagógicos en un paquete doble: Descripción y demostración.
Con Hellinger es diferente. Aquí falta una parte de la instrucción. Conocemos su método sin la descripción del método. Simplemente observamos la práctica consumada. Últimamente empieza a mostrar la tendencia a describir sus procesos además de demostrarlos, pero esto es muy reciente, tal vez como reacción a la controversia que en gran parte pudo surgir de su reticencia sobre el tema.
Recuerdo su negativa durante años a documentar en forma escrita su forma de trabajar y en especial de cualquier forma de fundamentación teórica. Esto no es casual. Es justamente la calidad especial de su trabajo algo que contradice el deseo de documentar. Lo documentado pretende captar estructuras generalizables y esto contradice su estilo de trabajo. No es posible describir en forma satisfactoria las sutilezas del fondo de sus intervenciones.
Lo puntual de su Trabajo
El trabajo de Hellinger es radicalmente en Tiempo Presente. Nace en el momento y para el momento. Se desarrolla exclusivamente en el aquí y en el ahora. El lenguaje utilizado sigue la radicalidad del momento: Es absoluto como el aquí y el ahora. Es la expresión de lo que ES ahora. Visto de esta manera, el trabajo de Hellinger puede ser considerado como una forma extrema de intervención individual que surge de la instantaneidad de la realidad de su cliente. Nace y existe en esa instantaneidad y la estructura momentánea de ese trabajo elude cualquier forma del transfer: Cuando algo es válido solamente para este cliente y este momento, lo válido se termina cuando se pronuncia la última palabra de la última frase. Cualquier comentario adicional sobre lo dicho corresponde a otro presente y genera una Realidad distinta. Aquí hay otra diferenciación adicional importante: Aunque Hellinger trabaja con base a unas determinantes esenciales (la dinámica básica de la Pertenencia, la Compensación y el Orden), sus intervenciones no siguen ningún patrón. Estas se desarrollan exclusivamente de acuerdo al cliente específico y son irrepetibles y se hacen visibles solo con ese enfoque.
Poner lo visible “en la Luz”, descubrir la Realidad detrás de la distorsión de lo cotidiano, el retorno fenomenológico hacia lo que ES (la Cosa misma), no puede separarse de la instantaneidad del momento y de la singularidad del encuentro y el diálogo entre cliente y programador. Un método que carece de las generalizaciones de los métodos elude su fijación textual que permita destilar acciones directrices agrupadas en patrones reproducibles. Cuando el sentido y validez de algo depende de su instantaneidad es imposible fijarlo por escrito sin correr el peligro de ocultar y distorsionar la estructura que pretende describirse. Es exactamente esa misma instantaneidad olvidada la que vemos en la crítica repetitiva al Rigorismo y Dogmatismo de Hellinger. Lo que se ve (lee), debería ser solamente oído en el momento en que se dijo y a quien se dijo. Lo dicho puede solo existir con derecho en el contexto de la situación particular en que se dijo. Cada segregación, cada cita sin contexto, desconoce la estructura temporal específica de esta forma de trabajo y la plurivalencia sistémica del suceso.
El Descubrir
A menudo se olvida que los drásticos comentarios de Hellinger no son requisito para el efecto terapéutico, sino que son producto de los sucesos durante la intervención. La forma del lenguaje y el estilo de los procesos son producto consecuente de la estructura mecánica central del meollo metódico de su trabajo. Considerando la diferencia mencionada entre forma y contenido, la pregunta es, si las consecuencias mencionadas son ineludibles o si podría haber otras alternativas…
Muchas de las críticas a Hellinger provienen de su uso del lenguaje. Se olvidan que él no hace solo “Descripciones”. Su intención es terapéutica, operativa, desafiante y catalizadora. En el método de Hellinger, nombrar algo puede romper la repetición de un patrón automático. Además del carácter operativo de su uso del lenguaje, hay que considerar que la base de esta operatividad surge de la descriptibilidad de sus aseveraciones: Son comprimidas y carecen de maquillaje, nombran lo que ES, Aquí y Ahora. Esto tiene efecto terapéutico. El confrontar la propia realidad oculta es fuente de posibles cambios. Descubrir esa fuente es el primer paso en las intervenciones de Hellinger. Sus intervenciones se radicalizan y se hacen inofensivas al mismo tiempo. Esta contradicción se nota en un ejemplo común de sus ‘respuestas brutales’: “¡La Relación está destruida!” -Una confrontación abierta durante el proceso. Esta respuesta sirve a los adversarios de Hellinger como ejemplo para acusarlo de ‘adivinación’ y de tendencia al desprecio y falta de respeto por el cliente.
Esta aseveración sin embargo, no se refiere al futuro. Tal aseveración solo puede comprenderse como relativa al estado presente. No hay intención de hacer una evaluación profética. Solo nombra el instante actual. Claro que esto radicaliza la situación. Tiene validez absoluta para el Ahora. No ayuda de nada buscarle interpretaciones relativizantes a armonizantes. En este aspecto Hellinger se resiste terminantemente a suavizar lo radical de la situación. Decir por ejemplo: “Si mantienes tu posición y comportamiento actual, la Relación se destruye”, no es alternativa. Su posición lo hace acusable de Dogmatismo. No hay diferencia cualitativa en decir que la Relación no tiene futuro a mencionar adicionalmente las condiciones bajo las cuales la Relación carecería de futuro. En ambos casos se expresan aseveraciones sobre el futuro. En ambos casos se implica que quien habla tiene conocimiento de una verdad superior. Justamente lo que critican a Hellinger.
Esta impresión desaparece si escuchas lo dicho tal como se dice: ”La Relación esta destruida”, X es Y, Aquí y Ahora, puesto que eso es lo que se mostró en el diálogo terapéutico. En el enfoque fenomenológico, no usas necesariamente las interpretaciones cotidianas. Estás descubriendo las construcciones de la verdad interna del cliente. Y si esta verdad es finalizar una relación, eso es absoluto e irrevocable. Pero -y esto debe subrayarse con claridad- siempre y cuando esta finalización sea Presente. Aquí se encuentra la doble paradoja: Lo absoluto del Presente elimina cualquier estructura temporal del proceso. Es un espacio atemporal que bajo ese foco no puede ser pensado mas allá de lo que expresa y que al mismo tiempo tematiza sus propias fronteras. La validez de lo dicho sale de la consumación absoluta del Aquí y Ahora en la secuencia temporal siguiente. No en balde se utiliza este instrumento en un contexto espacial.
Se trasciende el sistema de coordenadas espacio-temporales, se abandona la coherencia mundana usual. Visto así, el concepto de lo Absoluto adquiere otros colores. Lo absoluto es literal. Está desconectado de la realidad espacio-temporal. La Verdad de la aseveración no puede ser considerada como concordante con ciertos sucesos reales y comprobables, sino como ilustración, como descubrimiento de lo que es el SER del cliente.
El Autor y sus Lectores
Visto así, puede resultar claro, porque esta forma de intervenciones se escapa vehementemente de ser ilustrada como estructura metódica documentada. Cuando se trata de un proceso de descubrimiento de la verdad individual, ningún camino se deja comparar con otro. En la NLP clásica, sus Formatos permiten un esquema de acciones invariables para cada cliente que se adapten al análisis de síntomas. Si el esquema no pertenece al filtro metódico se pondrá difícil la situación. Considera el caso análogo de Milton Erickson, buscando patrones generalizables en la multiplicidad de sus expresiones. Cuando el programador interactúa con el cliente, no es necesariamente evidente descubrir los criterios de los cuales se puedan extraer reglas válidas para tales encuentros.
Aquí se hace comprensible la larga resistencia de Hellinger hacia cualquier forma de documentación literal de su trabajo. Un libro sugiere la posibilidad de contar con un instrumental fijo, disponible y consultable. Aunque sus libros pueden estudiarse con provecho, lo escrito se autonomiza, pierde su relación situacional y a menudo retorna envuelto en una apariencia de catecismo bíblico. El creciente número de adeptos, se ha revestido de un rigorismo dogmático que no debe adjudicársele a Hellinger. Esa nunca fue su intención ni corresponde a la esencia de su método. Como pudo hacerse un personaje intocable, se responde en parte por la falta de información de sus lectores al ignorar la motivación de las aseveraciones leídas; lo cual también acontece en la observación directa de su trabajo.
La dureza ideológica de la controversia Hellinger, la mentalidad de blanco o negro se ha llevado a cabo sin tonos intermedios. A favor o en contra. Es la razón de la mayoría de los malos entendidos. Si se tiene la impresión de que se trata de alguien que quiere vender al público confuso reglas de acción sobre simplificadas, puede entenderse lo acalorado del debate. Sin embargo es conveniente analizar el descrédito achacado al “Profeta” y considerar algunas evaluaciones menos anacrónicas y mas apegadas al asunto en si.
El Rostro de la Libertad
Los malos entendidos de parte de la Terapia Familiar Sistémica Clásica son la base con que se ataca a Hellinger por propagar ‘verdades no demostradas’ en vez de proporcionar al sistema un espacio de comunicación e interacción mas amplio. Esta crítica demuestra claramente que sus autores observan a través de sus propios lentes: En primer lugar, lo que se promueve durante el proceso de la intervención, es lo más alejado de la ‘verdad de Hellinger’. Tampoco se trata de una ‘verdad del cliente’ en el sentido de un inventario de ‘situaciones reales’ de acciones. Se trata mas bien de la percepción de una Verdad de Disposición y del descubrimiento de la esencia de su ser actual. Al abandonar y trascender la relación Tiempo-Espacio se inicia un proceso que permite al individuo percibir y comprender, los componentes formativos de su cosmovisión. En segundo lugar, este proceso no está diseñado en forma prioritaria para modificar las estrategias de interacción y comunicación del individuo o del sistema. En forma pragmática, podemos decir que se trata en primera instancia de posiciones que le permiten al sujeto, reubicarse en el mundo en una forma más adecuada y saludable de acuerdo a una verdad propia recién descubierta.
Este proceso póstumo de transformación, no se convierte en la meta operacional inmediata de la intervención. En esto, Hellinger se distingue drásticamente del enfoque sistémico clásico. Sus metas estratégicas y sus criterios de eficiencia no son compatibles con el enfoque de Hellinger. Las evaluaciones sobre Hellinger deben ser conscientes de esta diferencia. Si se mantienen a la vista tales diferencias, se captan algunas relaciones. La crítica del Dogmatismo se desvanece en el momento en que se consideran las características de la intervención individual máxima por un lado (confrontar a alguien con su propia verdad) y la dinámica básica transpersonal por otro lado, que Hellinger descubrió en el transcurso del tiempo como patrón funcional relevante. Si se confunden ambas partes, es decir, si no se nota cuando una aseveración se refiere a un conocimiento empírico (declarado como tal) y cuando se trata de una parte del proceso, es posible que aparezca la impresión de un Guru o de un manipulador sugestivo, que le roba su libertad al cliente. La apertura total, a la que Hellinger lleva a su cliente como consecuencia del proceso de descubrimiento, es un momento de liberación mucho mayor a la que se da en la Terapia Familiar clásica. Aquí se le dan al Sistema alternativas y posibilidades concretas que puede aceptar o rechazar. El programador actúa manipulativamente en la intervención (en un sentido funcional, libre de juicio), con preguntas circulares que transforman inconscientemente la capacidad de reflexión del Sistema. Con Hellinger por otro lado, existe únicamente el suceso puntual y limpio. La máximo que aquí se persigue es la Imagen-Solución, un diseño transformado, que describimos mas arriba como base de la nueva posición. Todo lo que vaya mas allá queda bajo la responsabilidad del cliente. Es totalmente libre y autónomo. La libertad con la que sale, implica al mismo tiempo la tarea, de dirigir el acto inicial en un proceso posterior de desarrollo continuo. Cuando se considera la responsabilidad individual como recurso, se muestra la doble cara de la libertad: Honra la autonomía del individuo y al mismo tiempo le exige manifestar esta autonomía con responsabilidad. Como concepto, el método de Hellinger no considera la necesidad de seguimiento sino mas bien representa un impulso de apoyo colateral. En la práctica sin embargo a menudo se requieren intervenciones adicionales después de la reconstrucción.
Riesgos
¿Hasta que punto la responsabilidad por la confusión que rodea la forma y contenido de su trabajo es del Maestro mismo? ¿Cuanto contribuyen las dificultades publicas y la confusión de su elegante estilo con la forma de sus presentaciones públicas y sus expresiones, primero de apoyo luego de rechazo?
Conviene recordar, que nadie está exento de ser mal comprendido. Textos hablados o escritos, que llegan al público y son discutidos, siguen vida propia enriquecida por comentarios y respuestas de escuchas y lectores.
Si la gente encuentra en los textos lo que el autor quiso poner, o si son interpretados de otra manera diferente a la pretendida por el autor, es algo que no puedes influenciar. Cada quien entiende diferente. Esta condición debe ser conocida por todo el que use la palabra. Sin embargo hay ciertos parámetros dentro del texto, que determinan el ancho de banda, de lo que se podría comprender o mal comprender. Una cosa es decir algo y otra cosa es decir lo que se dice.
El uso de dos niveles de lenguaje diferentes representa la diferencia entre Objeto y Meta-Lenguaje. El primer nivel de relación con el objeto se ocupa de una realidad translingüística, el meta nivel se refiera a lo expresado mismo, su contenido es la descripción del objeto del lenguaje.
Todo bien conocido, pero recordar esta diferencia, es un buen punto de partida para considerar la contribución personal de Hellinger al acalorado debate sobre su trabajo y su persona. Sus textos, es decir, sus aseveraciones impresas, como un todo, podríamos llamarlo “Espacio escénico para las Palabras de Poder”. Hellinger rara vez abandona el nivel lingüístico que ha tomado y que podría ser llamado y descrito Discurso Operacional. Su Hablar no es hablar sobre algo, su Hablar es un Hablar de Algo; no explica, actúa, transforma. El discurso elegido presenta poco, muestra poco, informa poco. Mas bien está dirigida a formar y a generar un cambio, a producir un efecto. Su palabra no incluye introducción, comentario a acompañamiento de la acción. La palabra misma es la acción que cambia.
Mostrar los textos de Hellinger como una forma compacta de una secuencia verbal ya es problemático para empezar. Los problemas aparecen al abandonar el espacio de la operatividad. Es una característica intrínseca de la comunicación humana, que el discurso se multiplique al ser comentado, explicado y aclarado.
El diálogo se da con preguntas que le permiten al interlocutor cambiar entre el nivel del asunto y el meta-nivel, para ordenar y aclarar las aseveraciones poco claras. En algunos textos el autor responde de antemano ciertas preguntas incluyendo notas aclaratorias. Este cambio de nivel no lo encontramos en Hellinger. No comenta su propio trabajo. Aquí nos falta una forma de interacción lingüística a la que estamos tan acostumbrados que notamos su ausencia hasta después. No estamos acostumbrados a comunicar sin auto referencias y sin auto explicaciones. Cuando te topas con tales estructuras, aparece la tendencia, a descubrir explicaciones y meta-niveles donde no los hay. Un Purismo así es raro y difícil de resistir. Esta es la confusión y que marca el debate Hellinger.
Se trata de comprender razones y responsabilidades. Hablar y escribir como lo hace Hellinger ya representa algo especial. Hay efectos que tal discurso permite, y para decidirse por tales efectos, hay una estrategia elegida. Ya mencioné el gran efecto de tales efectos. Creo en la operatividad indiscutible del discurso como tema central. Esto permite reconocer la abstinencia de comentarios. La decisión por algo específico, excluye lo diferente. En nuestro caso, Hellinger paga con incomprensión. Quien no dice como quiere ser comprendido, puede ser mal comprendido. Quien no interpreta lo que dice, arriesga un espectro amplio de interpretaciones, que supuestamente van a tener relación con lo dicho o escrito.
Fronteras
Quien elude los comentarios de tal manera, produce un ejército de comentadores e interpretadores. La estrategia, de proteger y conservar el texto propio libre de autoanálisis y bucles circulares, provoca un vacío de comentarios y se asegura con ello un alto potencial de interés y atención. La propia escasez produce el diálogo del propio texto con otros autores.
Aquí esta la frontera: el Texto no es un interlocutor: Un Texto no puede dialogar; se apoya en si mismo. Si un Texto, escrito o verbal, no se auto explica, tampoco implica una fragilidad intrínseca. Actúa monológico, porque ni tiene influencia en la capacidad de comprensión del lector/escucha, ni tampoco atiende sus necesidades.
Además, este patrón produce habitualmente una tensión de otro tipo: Quien participa monológicamente en el discurso, se posiciona de manera notoria en la comunicación, separándose claramente de su entorno y su comprensión, y esto le permite lograr lo propio. Aquí se pierde una posición, y a pesar del riesgo a la comprensión disminuido, se aísla completamente del entorno.
Quien sigue sus propias reglas, despierta la sospecha, de no respetar ni a las reglas de los demás, ni a los demás. El que está arriba, se aísla detrás del muro de lo Inalcanzable, donde sigue su solitaria Existencia. Esto independiente del contenido de sus textos, pues esta deficiencia es el producto estructural del comportamiento expresivo de un texto específico.
Esta estructura ha sido el patrón estratégico básico, con el que la autonombrada elite se separa de su entorno.
No creo que Hellinger haya escogido su forma de trabajar para ejercer un régimen apoyado en el dominio del lenguaje. Su interés mas bien parece por el Efecto de la Palabras. El efecto disminuye cuando la frase se duplica y la explicación expande el Foco innecesariamente. Si quieres generar un máximo de Concentración sobre la cosa, no puedes cortar, distraer y desenfocar.
Hellinger pudo haber tomado una decisión, y en esta decisión no hay nada impropio ni incorrecto. Quien se decide por su enfoque, debe tener la seguridad de cuales intervenciones instrumentales conserva.
Responsabilidad
No hay ni la mas leve duda acerca de la integridad personal de Hellinger. No creo que Bert Hellinger esté ni remotamente interesado en el cultivo de su Estilo Personal, su Imagen o su Intocabilidad.
El Modus y el Habitus de su hacer, corresponde estructuralmente al discurso del “Seductor”. Hellinger se mueve bajo esta espada de Damocles, aunque su persona esté mas allá de toda duda.
La solidificación del texto parece ser el motivo central para la configuración escogida. Es raro encontrar esta forma tan específica de respetar el Honor de ser el otro. El Honor para Hellinger se encuentra unido a la Responsabilidad indisolublemente. Toda forma de toma o rechazo de Responsabilidad (por parte de terceros) siempre afecta el Honor del individuo.
Explicaciones y auto interpretaciones de apoyo, que podrían completar la perspectiva, seria cierta forma de Toma de responsabilidad, en perjuicio del Honor del lector/auditor: El orador que piensa que debe explicar lo que dice subestima en el otro la capacidad de comprender.
Hellinger indica: Conserva el Mirar y el Observar propios, aunque aprendas y apliques: El Aprendiz nunca será Maestro, significa que el Maestro nunca fue Aprendiz. Hellinger pide colocar en el centro el Mirar y el Percibir: El Maestro es Maestro, porque en el camino miró mas que aprendió. El que solo aprende siempre será Aprendiz.
Los términos didácticos, de las tradiciones asiática y europea no se parecen. El modelo asiático observa sin dirigir, el modelo occidental, consiste de unidades de aprendizaje comprimidos y prearreglados. Decidirse a favor o en contra de algún modelo, afectan profundamente la posición filosófica. Hellinger parece acercarse al modelo asiático, por sus conceptos de Libertad, Responsabilidad y Honor: La comprensión adecuada y justa queda en la responsabilidad del individuo, cuya autonomía no se ve opacada en ningún sitio por las intervenciones del Maestro. Todo se aprendió por Observación. Lo que demostró el Maestro quedó descifrado y asimilado. Se trata de una cuestión filosófica de decisión fundamental. ¿Qué se hace al otro? ¿Se le da una explicación, una ilustración, un apoyo, o qué?, ¿Debe la dirección ser vista en principio como un déficit para la Autonomía, la Libertad, la Responsabilidad y el Honor?
¿Hasta donde puede usarse el camino iniciado por Hellinger, bajo las condiciones del discurso occidental? Vialidad no implica capacidad de triunfo, sino en nuestro contexto especial de metódica psicoterapéutica, implica la responsabilidad básica que debe entenderse: Un Método efectivo de Transformación en el sentido de la tradición oriental de enseñanza de solo demostrar. Los estudiantes en occidente colocan el proceso de lo observado en una dimensión temporal, que no se parece en nada a los tiempos de aprendizaje en el lejano oriente.
Esto no es una simple sospecha, sino el registro sobrio, de lo que sucede en cuantos Institutos, cuantos Seminarios y talleres que desde hace rato trabajan con el método de Hellinger. La expectativa de presentar un método sin un desempeño de transmisión activa y didáctica concebido, contradice el hábito socio-cultural de la tradición occidental.
El contexto cultural es muy poderoso (además de la cantidad de intereses profanos y condiciones de mercado), para presentar un ideal de enseñanza donde simplemente se hace la presentación y sea suficiente. Aun en el caso de que Hellinger no actuara como maestro para nada, que es lo que él quiere; hace lo que hace un terapeuta. La realidad lo alcanzó hace rato. La fuerza normativo de los hechos lo han convertido en un maestro hace tiempo. Ignorar esto sería inconveniente y aferrarse a un concepto de enseñar/aprender que ya no corresponde a nuestra realidad actual, es una decisión de peso. Mas no es necesario adoptar tal punto de vista. No estamos casados con el modelo Hellinger. No podemos decir, que solamente las observaciones llevadas a cabo en Autonomía total permiten algo axial como la Maestría.
La pregunta clave: ¿Es la Reconstrucción Sistémica de Familias apropiada a la tradición occidental de enseñar y aprender? Es posible darle a un programador suficientes capacitación para colocarlo en la posición adecuada para descubrir la Realidad de un cliente? O es necesario confiar en el talento, experiencia y visión de un facilitador como Bert Hellinger? ¿Es el proceso transferible, enseñable y aprendible? Pienso que si y por eso lo enseño.


